viernes, 7 de octubre de 2011

A propósito de la muerte de Steve Job, quiero hacerle un homenaje en este blog

Fuente EL COLOMBIANO Medellín Publicado el 7 de octubre de 2011

La obra de Steve Jobs es inmensa y revolucionaria... Y simple, como el mordisco a una manzana. Un ser incombustible, soñador de nuevas formas de vivir y de comunicarnos, que siempre supo ver más allá. Hoy, como legado inspirador y perenne, recordamos algunas de sus palabras, como una invitación a Seguir hambrientos, Seguir alocados.

La Muerte es posiblemente el mejor invento de la Vida. Es el agente de cambio de la Vida. Retira lo viejo para hacer sitio a lo nuevo... Así, de manera simple y desprovista de duelos lacerantes, hablaba Steve Jobs sobre la posibilidad de la muerte. La misma que se le apareció amenazante en 2004 en forma de cáncer y que el miércoles, luego de años de lucha, y de marcas inexorables en el cuerpo y en el semblante, lo venció en su casa.

... Y el luto se multiplicó en cuestión de segundos. Jobs supo trascender el sentido más elemental de la vida y entender la muerte. Brillante y apasionado, compartió su visión de la enfermedad, el dolor y la ausencia, sin asomo de desconsuelo o tristeza, mas bien con ejemplarizante gratitud.

Discípulos de esa suerte de religión moderna llamada Apple, consumidores de los dispositivos tecnológicos más bellos y limpios que se hayan concebido y agradecidos aprendices de las nuevas formas de comunicación, lamentaron con sinceridad la muerte de uno de los grandes genios del mundo contemporáneo.

Un ejemplo de vida, sin duda, que hasta el final de su corta existencia, sí, 56 años es muy poco tiempo para un genio, exhibió un impresionante talante de humanista en un medio que podría ser tildado de frío y pragmático.

A Jobs hoy, como ayer, le caben los calificativos de visionario, genio, revolucionario. La forma como vivimos y asumimos la realidad de cuatro industrias: cine, música, computación y telefonía, tienen la impronta del innovador, rematada con la silueta de una manzana.

Solo alguien con su capacidad intelectual y su visión fue capaz de dejar palabras que hoy cobran un sentido poderoso, especialmente si se piensa en que El hombre que vio el futuro , como tituló su portada el diario San Francisco Chronicle, consideró el pasado como un elemento fundamental para cimentar el presente, y que invitaba a "conectar los puntos", esos hechos significativos que componen la existencia de cada uno.

"Lo diré otra vez: no puedes conectar los puntos hacia adelante, sólo puedes hacerlo hacia atrás. Así que tienes que confiar en que los puntos se conectarán alguna vez en el futuro. Tienes que confiar en algo, tu instinto, el destino, la vida, el karma, lo que sea. Nunca he abandonado esta perspectiva y es la que ha marcado la diferencia en mi vida".

Y conectó, también, puntos de vida, trabajo y amor, cuando recordó su salida de Apple, en el mítico discurso de grado, hace seis años, en Stanford: "Había cambiado el peso del éxito por la ligereza de ser de nuevo un principiante, menos seguro de las cosas. Me liberó para entrar en uno de los periodos más creativos de mi vida. Durante los siguientes cinco años, creé una empresa llamada NeXT, otra llamada Pixar, y me enamoré de una mujer asombrosa que se convertiría después en mi esposa".

Y esta es su lección final: "Porque prácticamente todo, las expectativas de los demás, el orgullo, el miedo al ridículo o al fracaso se desvanece frente a la muerte, dejando sólo lo que es verdaderamente importante".

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