martes, 2 de diciembre de 2014

No a la pirotecnia


Cuando se vive una alborada como la del pasado 1 de diciembre, en la cual se registraron quince quemados y tres heridos por balas perdidas, una de esas personas falleció después de presentar muerte cerebral vemos lo absurdo que es que nuestros gobernantes quieran mostrar a Medellín como una ciudad maravillosa para los turistas, que la más innovadora, que la más educada, etc. eso es pura basura, ya que una ciudad en la cual el salvajismo de las celebraciones en las cuales se atenta contra las otras personas con las que se convive no puede ser llamada a ser una ciudad ejemplar y digna de exportar.  Muchos de ustedes amigos lectores percibieron la gran cantidad de pólvora (toneladas) que se quemó no solo en Medellín, sino en los municipios del Valle del Aburra y sintieron estrés al no poder dormir tranquilos, o por estar pendiente de la salud de sus mascotas coincidirán con quienes estamos en contra de este tipo de manifestaciones, ya que el recibimiento de la navidad debe ser en paz, no atentando contra las personas y animales que estén cerca.  Porque muchas mascotas entre aves, peces, perros, gatos llegan hasta a perder la vida a causa de infartos, o en el caso de perros y gatos mueren atropellados al salir despavoridos a causa de los estruendos de la pólvora. 
Mucho se habla de las prohibiciones y los controles que supuestamente ejercen las autoridades, pero después de este 1 de diciembre como después de tantas fechas en las que la pólvora es protagonista, ya sea por navidad, por partidos de futbol, o por lo que sea, llegamos a la conclusión de que esas medidas sólo están en el papel.  Las autoridades a veces están al tanto de los lugares en donde se comercializa estos artefactos explosivos y no hacen nada.  Mi llamado es multiplicar este clamor, no a la pólvora, puede sonar cruel, pero cuando hablan ce cifras de quemados no siento lástima por ellos, ya que la mayoría saben a lo que se estaban exponiendo, y si fueron niños ya la responsabilidad  sería de sus padres, solo en muy pocas ocasiones la pólvora quema a inocentes desprevenidos.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Testigos en venta: Plinio Apuleyo Mendoza sobre el caso Luis A. Ramos

Dos de ellos, con una larga lista de delitos a cuestas, dejaron fuera al precandidato uribista.
A los libretistas de nuestra televisión se les ha escapado un personaje que hoy reina en los circuitos judiciales: el falso testigo. Hace tanto o más daño que el famoso doctor Mata de los años 40. Su arma no es necesariamente una pistola de nueve milímetros, o un fusil, sino algo más simple, efectivo y letal: la mentira. Con ella busca una rebaja de penas o dinero contante y sonante. Frecuentemente, ambas cosas.
Ningún éxito tendría tal delincuente si tuviésemos una justicia rigurosa, como en otros tiempos, cuando un magistrado de la Corte Suprema era un venerable anciano ajeno a nuestro mundo político e incapaz de condenar a nadie sin rotundas pruebas examinadas por él con la milimétrica precisión de un maestro relojero.
Nada de eso sucede hoy. Los fiscales, movidos por el sistema penal acusatorio, que la novedosa Constitución del 91 puso en el tapete, no dudan en aceptar cualquier testimonio, venga de donde venga, que sustente sus inculpaciones. ¿Y dónde se obtienen providenciales testimonios? Pues ni más ni menos que en lugares tan azarosos como el Barne, Cómbita o la Picota.
Si usted va, como me ocurrió a mí, al pabellón de alta seguridad de esta última cárcel, sus conocidos ocupantes le mostrarán entre risas un patio vecino. “¿Sabe cómo lo llamamos? –le dirán a usted– La canasta de los testigos”. Allí, en efecto, estos se dan silvestres. Mensajeros o abogados sin escrúpulos no dudan en traer testimonios prefabricados para que un recluso condenado por sus vínculos con los paramilitares les dé su aval. El dinero todo lo consigue.
Detalles de un negocio
Dos de los testigos reconocidos hoy como falsos por la Fiscalía General de la Nación son Pablo Hernán Sierra, alias ‘Alberto Guerrero’, y Carlos Enrique Areiza, conocido con los alias de ‘Papo’, el ‘Negro’, la ‘Nana’ o con los nombres más comunes de ‘Pablo’, ‘Juan’, ‘Carlos’ o ‘John Jairo’. Ambos están lejos de ser mansas palomas.
El primero de ellos, Pablo Hernán Sierra, está condenado a 100 años de prisión por delitos cometidos en el bloque Cacique Pipintá, entre estos 140 asesinatos. De su lado, Carlos Areiza tiene once procesos en curso por hurto, extorsión, fuga de presos, calumnia, lesiones personales, amenazas, violencia intrafamiliar y estafa. Actualmente paga dos condenas por extorsión agravada y fraude procesal.
Pese a hallarse de tiempo atrás entre rejas, los dos han continuado vendiendo a buen precio sus testimonios. En el caso de Areiza, se trata, según el investigador de campo de la Policía Judicial Alexánder Zapata Piedrahíta, de “un traficante de información cuyo fin es obtener prebendas para beneficio propio y causar zozobra entre personalidades que ocupan altos cargos en Medellín”. Para no desmentir esta afirmación, Areiza Arango, alias ‘Papo’, no tuvo inconveniente en declarar que Luis Alfredo Ramos había tenido contactos con los jefes paramilitares Carlos y Vicente Castaño. Se beneficia con ello del hecho de que estos dos hermanos están muertos, y los muertos no hablan.
Sobre este mismo testigo, el fiscal 108 de Medellín declaró: “Hemos tenido paciencia para tejer diferentes situaciones que han relacionado a Carlos Enrique Areiza Arango con diferentes personajes públicos, para poder inferir que esta persona trafica con información falsa”. De su lado, el entonces comandante de la Policía de Medellín, Jorge Rodríguez Peralta, lo definió como “un traficante de información no confiable”. Y por último, la exfuncionaria del CTI Rosa E. Arango no vaciló en declarar: “Este informante es un tramposo y ladrón”.
En cuanto a Sierra, más conocido como Alberto Guerrero, se ha dedicado a presentarse como testigo de supuestos encuentros entre personalidades políticas y paramilitares. Sus testimonios suelen ser bien pagados por quienes tienen interés en tales condenas.
El caso más reciente de estos señalamientos es el que mantiene detenido en la Escuela de Caballería desde hace ocho meses al exsenador, exalcalde de Medellín y exgobernador de Antioquia Luis Alfredo Ramos. Cuando este dirigente político, con fuerte sustento electoral en su departamento, aparecía como el más fuerte aspirante a ser el candidato del uribismo en las próximas elecciones presidenciales, fue sorpresivamente detenido.
Sierra, alias ‘Alberto Guerrero’, sostenía que años atrás, en enero de 2005, había organizado una reunión en Bello, Antioquia, con Ramos y el dirigente de las Autodefensas Ernesto Báez, a fin de negociar –según el falso testigo– el apoyo electoral de los paramilitares a cambio de una ley que los favoreciera. Aseguraba también Guerrero que Ramos le había dado su aval para la Alcaldía del municipio de Santo Domingo en noviembre de 1994. Buscaba con ello demostrar que tenía con él una relación de vieja data. Ramos nunca dio ese aval ya que en esa época era alcalde de Medellín.
Una reunión sin pecado alguno
No en vano este delincuente, condenado a cien años de prisión, se encuentra desde hace meses inscrito en la lista de falsos testigos de la Fiscalía General de la Nación. Sus mentiras, en el caso de Luis Alfredo Ramos, saltan a la vista. La famosa reunión en Bello con el dirigente de las AUC Ernesto Báez no tuvo lugar en enero de 2005 sino en el segundo semestre de 2004, y en ella no tuvo participación alguna Guerrero. El propio Báez, quien la había propuesto, contaba con salvoconducto del Gobierno nacional por decisión del Presidente de la República, pues se estaba adelantando el proceso de paz con las autodefensas. No era, pues, una reunión clandestina.
De hecho, Báez se había reunido, junto con los principales jefes de las Auc Salvatore Mancuso y Ramón Isaza, en julio de 2004 en el Capitolio Nacional, con cerca de 100 congresistas, entre los cuales se hallaban personajes como Rafael Pardo, Gina Parodi y Ricardo Arias. Se buscaba escuchar los propósitos de las autodefensas en torno al proceso de paz y su respectiva desmovilización.
La reunión en Bello, que tuvo lugar semanas después, rondaba el mismo tema. Báez la solicitó para expresar algunas inquietudes suyas sobre el proceso. Como lo declararía él mismo ante la Corte Suprema, nunca se propuso reunirse en Bello para negociar cualquier supuesto apoyo político a Ramos. No solo aquella no era época electoral, pues las elecciones al Congreso solo se efectuarían dos años después, sino que Ramos no participó en estas. Tampoco se llegó a negociar ley alguna. “Fue tan insulsa esa reunión, que cuando me reuní con mis compañeros no tuve nada que decirles”, declararía el propio Báez.
Con un falso testigo
¿Cómo entonces la Corte Suprema de Justicia dicta orden de captura y medida de aseguramiento contra Luis Alfredo Ramos, dirigente político que a lo largo de cuarenta años de vida pública no había recibido siquiera una mínima amonestación de una autoridad administrativa, disciplinaria o judicial?
Por cuenta del falso testigo, los magistrados le atribuyeron equivocadamente el mismo carácter que tuvo una reunión celebrada con las autodefensas en el año 2001 en Santafé de Ralito a la que nunca asistió Ramos. Aquella sí era una reunión clandestina con políticos cercanos a las autodefensas que buscaban suscribir un acuerdo para, según ellos, refundar el país.
Los magistrados, al tomar esta medida, tampoco tomaron en cuenta que Sierra, alias ‘Alberto Guerrero’, se encuentra catalogado para siempre por la propia Fiscalía General de la Nación como un falso testigo. Este delincuente, sin duda alguna, urdió toda esta maraña de falsedades por dinero y rebaja de penas. ¿Quién habrá podido pagarle? ¿Con qué intención?
Es un hecho que detrás de la medida de aseguramiento contra Ramos puede haber un interés político. En efecto, como atrás lo hemos mencionado, Ramos era el más opcionado de los precandidatos uribistas. Tiene a su haber una larga y exitosa carrera política, un buen manejo de imagen y micrófonos, así como aptitudes para hacer realidad sus propuestas.
Solo una mente criminal podría imputarle cargos a Ramos cuando este dispone de una limpia hoja de vida. La apresurada decisión judicial de sacarlo de plazas y balcones para reducirlo al silencio y la soledad de la guarnición donde se encuentra confinado, con vista a los cerros que se encienden a la hora del crepúsculo, es un golpe duro de afrontar.
Tal drama lo viven hoy docenas de víctimas de estos personajes que de pronto hicieron su aparición en Colombia y que hoy nuestro acucioso fiscal Eduardo Montealegre debe cazar: los falsos testigos. Sí, están hoy a la venta y desafortunadamente hay muchos inescrupulosos dispuestos a comprarlos a cualquier precio.
PLINIO APULEYO MENDOZA
ESPECIAL PARA EL TIEMPO
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Quien más puede estar detrás de la detención del político más limpio y honesto que ha tenido Antioquia y quizás Colombia, detrás de esta burla a la democracia cualquiera con cinco dedos de frente intuye que la porquería de presidente que tenemos es el autor intelectual de semejante disparate, con ello tendría el camino despejado para aspirar a su segundo mandato, Dios no quiera que sea elegido nuevamente tan funesto personaje,, que además se orino en la plaza pública en medio de un discurso en Barranquilla, eso deja mucho que desear de un mandatario.