miércoles, 1 de diciembre de 2010

Ojo entregue las llaves si va conducir bajo los efectos de bebidas embriagantes

Si bien en otros tiempos las personas bebían aún cuando conducían sin ningún reparo de la sociedad, antes por el contrario, en los paseos familiares era muy común que se cantara “aguardiente pal chofer que hasta ahora va muy bien” con la cual se autorizaba la irresponsabilidad de quien conducía el vehículo con algún grupo de familiares o amigos.

Hoy las cosas van cambiando pero aún hay muchos irresponsables que no han entendido del valor de la vida humana, porque al conducir irresponsablemente no solo se pone en peligro la vida propia sino la de cualquier persona que esté cerca a nosotros en un accidente. Yo particularmente sobreviví hace ya más de veinte años a un accidente por conducir bajo los efectos del alcohol que me adormecieron y termine volcado sobre la calzada en estado crítico. Hoy después de muchos años tengo la convicción de que el día que voy a tomarme mis cervezas o traguitos viajo en servicio público. Y dejo mi vehículo en la casa o en un parqueadero.

Pero como no todo el mundo entiende tenemos que apoyar las cada vez más fuertes medidas que las autoridades están imponiendo actualmente Según la Ley 1326 de Junio 2009, que les recomiendo la consulten antes de salir de parranda en sus vehículos, la multa es de $ 772.500. Y dependiendo del grado de alcoholemia, la licencia de conducción se suspende llegando al extremo de cancelarse de por vida, además deberán cancelar la grúa y los días de parqueo del vehículo, pues esté les será inmovilizado.

Normalmente, cuando las personas escuchan que conducir bajo los efectos del alcohol es peligroso no le prestan mucha atención, pues creen que a ellos nunca les pasará nada malo, están muy equivocados y es importante que comprendan que el día que salgan de parranda mientras conducen pueden estar muy cerca de una tragedia, que involucrará a muchas personas ajenas a su comportamiento.

Hoy existen muchas ayudas para no tener que incurrir en la conducción bajo estos efectos, haga uso de su compañía aseguradora que la mayoría ofrecen el servicio de conductor elegido y es totalmente gratis, busque un familiar o un amigo que le conduzca su vehículo cuando esta ingiriendo licor, deje el vehículo en un parqueadero, utilice el servicio público, no se imagina la cantidad de dinero que se podrá ahorrar sin contar con los problemas legales y hasta la cárcel. Hoy en Colombia la ley permite encarcelar durante 27 años a los conductores, que teniendo parte o totalidad de la responsabilidad del accidente de tránsito, hayan ido conduciendo bajo los efectos del alcohol. Cometiendo por ejemplo en el caso de homicidio, un homicidio culposo agravado.



lunes, 1 de noviembre de 2010

Mujeres Feas

Por: Daniel Samper Pizano para la revista SOHO

Me perdonan los editores de esta revista, que siempre publican fotos de mujeres bonitas, pero yo me quedo con las feas. Yo me quedo con las feas, porque las mujeres bonitas siempre andan haciendo jetas por todo y uno tiene que estar preguntándoles cada quince minutos si están de mal genio y si se quieren ir ya para la casa. Las feas, en cambio, se apuntan a cualquier plan hasta la hora que sea. Son buenísimas para trasnochar y llamar taxi para irse a su casa después de una noche de facturación. Si amanecen con uno, se ofrecen a preparar el desayuno y, mucha veces, dejan la loza lavada. Además en la cama son mejor polvo.

Las mujeres bonitas tienen complejo de radiador, se la pasan tomando agua todo el día. En los restaurantes piden los platos más simplones pero los más caros y cuando traen la cuenta, hablan por celular o se van para el baño.

Las feas en cambio, salen con plata entre el bolsillo para colaborar con el tramacazo. Y lo más lindo: son cómplices de la empanadita con ají, la lechona de San Andresito, la mazorca de carretera y otras delicias que hacen la vida del hombre más hermosa.

Las mujeres agraciadas son malísimas para empujar un Renault 4 en una noche lluviosa. Mientras que una fea es capaz de desarmar un motor con un corta uñas mientras uno les colabora sosteniendo la linterna.

Las feas no ponen problema por nada. Les caen bien a los amigos de uno porque son consideradas un miembro más del equipo. No arrugan la cara cuando se echan un guaro, fuman a la par. Y hacen pipí en cualquier baño.

Las bonitas miran el identificador de llamadas antes de contestar, mientras que las feas siempre dicen: '¿dónde hago la raya?, ¡qué milagrazo!' Uno las puede recoger a cualquier hora y arman 'conversa' así uno las llame borracho a las tres de la mañana. Cuando uno tiene una novia bonita, debe hacer curso de escolta, porque los amigos se la pasan mirándole los cucos y los enemigos tratando de quitárselos.

Las novias bonitas lo cogen a uno de caddie para que le cargue el morral de la universidad o esas bolsas llenas de ropa que uno mismo pagó en un centro comercial. Las feas en cambio, lo acompañan a uno a hacer mercado (así, sea en la plaza) y ayudan a subir las bolsas sin pedir ni un jabón a cambio.

Las novias feas jamás lo olvidan a uno y siempre se les puede hacer 'repasis'. En cambio las bonitas son ingratas, terminan cambiándolo a uno por cualquier traqueto con plata porque esas, las más hembras, con sus trasparencias, sus siliconas, sus cinturones de piel de culebra, sus carteras enanas, sus pantalones descaderados, sus gafas de colores y sus botas puntudas, están dejando asomar una loba que por ahí tienen bien escondida.

Las bonitas nos ponen nerviosos. Suelen hacerle casting a todo el mundo. Les gastamos y nos desgastan. Nos ponen de mal genio, nos trasnochan, nos envejecen más rápido. Las feas, en cambio, aportan, son buena compañía, charlan rico, son bastante caseras, son inmejorables compañeras de trabajo y muchas tienen un excelente sentido del humor.

Así que cambio a mil mujeres lindas, de las que salen en SoHo, por una fea. A lo mejor no luzca muy bien. Pero cuando quiera tener algo que despierte la envidia de los demás hombres, cambio el llavero de mi Renault 4 por el de un Audi A4.

Daniel Samper Pizano