viernes, 2 de diciembre de 2011

Póngale vida a los años

Fuente El Colombiano: Por Samuel Arango M. - Medellín - Publicado el 30 de noviembre de 2009

No lo niegue, usted pasa de los 50, no le ponga años a la vida, póngale vida a los años. Su juventud se ha acumulado si:


Iba a misa y el padre estaba de espaldas, hablaba en latín y se subía al púlpito. Le daba a su mamá en su cumpleaños un ramillete espiritual. Su mamá remendaba las medias con un foco.


Aprendió a leer en el libro La alegría de leer, Religión en el catecismo Astete, urbanidad en el libro de Carreño, caligrafía con el Método Palmer y le regalaron el Kempis en la Primera Comunión.


Oía discos de 78 revoluciones en la radiola.


Conoció el Teatro Junín.


Comulgaba estando en ayunas desde las 12 de la noche.


Iba a recochas.


Usó fijador lechuga.


Había escaparate en cada alcoba.


La nevera quedaba en el comedor o en la sala y tenía calcomanías pegadas.


Su casa tenía zaguán y baño de inmersión.


El teléfono era negro y de pared.


Hacían el pesebre con musgo y el árbol de Navidad era un chamizo forrado en algodón.


Ponían bacinillas debajo de las camas.


Repartían la leche en carrito de bestia.


Compraba parva, a la parvera con cajón en la cabeza.


Estaban de moda: la Emulsión de Scott, el Lacto Calcio, la Pomada Peña, el Confortativo Salomón, el Tricófero de Barry, el árnica, la plus orma.


Comió cofio y minisicuí.


Remó en canoa en el lago del Bosque de la Independencia.


Firmó libros de autógrafos con dedicaciones.


Recuerda quiénes eran Marta Pintuco, Majija y la Muñeca.


Comió hamburguesas en Tupinamba y bebió en Las 2 Tortugas.


Cambió tapas de Kolkana.


Salió a esperar la vuelta a Colombia cantando: "paisas en caravana, Hoyos, Mesa, Gil Pintado y el Gallo de la montaña" y llenó la libretica de las etapas.


Presentó exámenes con regla de cálculo.


Lo llevaban a montar a la escalera eléctrica de Caravana.


Le daba cuerda al reloj todos los días.


Juninió y comió copa Gabriela en el Astor.


Hizo bolas con papel metálico de cigarrillo apelmazado y usó papel de chicle para calcar las tiras cómicas de El Colombiano.


Tomó cuartico de leche en envase de vidrio.


Escuchó radionovelas: Kalimán, Chan Li pu, Kadir el árabe y Lejos del nido.


Tuvo patines Udora o Winchester con uñas.


Fumó: Dandy, 101 y Victoria.


Comió cucas de las monjas de La Presentación.


Fue al campo de aviación a ver llegar el tetramotor y el constellation.


Se aperó de útiles escolares en la Procuraduría de los Hermanos Cristianos.


Mercó en la plaza de Cisneros en Guayaquil.


En vez de semáforos le tocó policía con pito en boca, montado en un andamio, dando vía.


Se santiguó con agua bendita al entrar y salir de la iglesia y cuando veía un sacerdote le pedía la bendición.


Comían fríjoles en su casa todas las noches.


Si contesta afirmativamente más de la mitad de las preguntas, no lo dude más, pasa de los 50

lunes, 28 de noviembre de 2011

Termine rumbeando fue en una guardería y viendo perrear

El sábado pasado después de invitar a mi esposa a comer a un restaurante decidí invitarla a bailar, optamos por quedarnos en la Estrella y nos dio por ingresar por primera vez a una de las discotecas más reconocida de la Estrella San Fermín, el nombre bien pudiera cambiarse por Guardería Eros, a la entrada pregunte por el tipo de música, porque no me aguanto esos sitios en donde la música electrónica suena toda la noche, nos dijeron que era muy variada crossover, sin embargo después de un rato nos dimos cuenta que en su mayoría tocaron fue reggaetón, no era para menos la gran mayoría de los asistentes eran jóvenes que muchos ni siquiera eran mayores de edad, por lo que se nota la falta de control de las autoridades, yo soy una persona de mente abierta y nada anticuado, pero me quede impresionado de la forma en que las niñas bailan aún con extraños esta música, literalmente lo que hacen todas estas niñas es un masaje erótico sobre el miembro reproductor masculino de su compañero de baile, digo todas porque cada que sonaba el reggaetón todas las niñas presentes bailaban el llamado perreo, si no las sacaban sus amigos o compañeros de mesa algunos jóvenes que estaban solos las sacaban sin problemas no se dan nunca la cara, desde que salen a la pista de baile soban con su trasero a unos jóvenes que parecen tullidos, porque se quedan casi quietos disfrutando de tan peculiar masaje, porque de baile tiene poco.

Cuando sonaba otro tipo de música casi nadie bailaba, porque los hombres de ahora saben poco de moverse, entonces el disc jockey cortaba las canciones y quienes estábamos disfrutando de música para bailar quedábamos con ese sinsabor, al rato decidimos terminar nuestra bebida e irnos a buscar un mejor sitio, a pocos metros de San Fermín en un lugar más pequeño, pero acogedor, encontramos buena música para bailar el resto de noche hasta la madrugada.

Yo quisiera ver la cara de los padres de familia de esas decenas de niñas que apenas empiezan a vivir y ya parecen expertas en las artes del Kamasutra, se nota la falta de control y de valores de los hogares que hoy en día se dan en nuestra sociedad, lo peor es que estas niñas no se valoran y son más fáciles que la puta más puta de Marta Pintuco (viejo Prostíbulo en Medellín) en sus mejores épocas.